sábado, 1 de noviembre de 2008

The power of myth

Nos apoyamos en mitos. ¿Por qué recurrir al maldito plural simplemente para no asumir responsabilidades? Lo odio...
ME apoyo en mitos. Me cuesta creer que mis idolos son personas, ya que es dificil que exista alguien, alguien humano que tenga el poder que puede tener alguien que sepa escribir una buena canción que me haga canalizar todos mis sentimientos, interpretar un papel en una pelicula que cambie la vida de algunas personas, o cambiar mi forma de pensar radicalmente por medio de unas miles de palabras en un libro de apenas 200 páginas.
Es que, ¿os podéis figurar que alguien cercano a vosotros sea un Paul McCartney, por ejemplo? Yo no. Basándome en la experiencia de veinte años como ser humana, totalmente inmersa en la sociedad que me rodea, esos seres dotados con un talento sobrenatural, solo pueden ser ALGO MÁS que seres humanos banales y aburridos, como yo.
Y bien, si estos mitos, que me cambian la vida, que hacen que la palabra adoración cobre significado en toda su extensión, ¿por qué acaban cayendo en el más estúpido de los pozos de estupidez del ser humano, banal y aburrido? ¿Por qué, Elliott Smith, tuviste que apuñalarte hasta la muerte con el contexto de tener una discusión con tu novia? No, no me merezco ese final. Tú tampoco te mereces ese final, por mucho que te suicidaras no por eso, sino por problemas de tiempos pasados. Joder, nuestros mitos no pueden caer en lo que caen los menos agraciados de nuestra especie, por la simple razón de que algo les hace sobresalir y les hace individuos privilegiados que tienen poder, el poder de cambiar a alguien.

Los mitos deberían ser cyborgs. O, al menos, como Keith Richards: inmortales.

2 comentarios:

Z. Issa dijo...

Es que, ¿os podéis figurar que alguien cercano a vosotros sea un Paul McCartney, por ejemplo? Yo no. Basándome en la experiencia de veinte años como ser humana, totalmente inmersa en la sociedad que me rodea, esos seres dotados con un talento sobrenatural, solo pueden ser ALGO MÁS que seres humanos banales y aburridos, como yo.


pues yo conozco a varios "paul mccartneys", y, basándome en la expriencia de veinticinco años de existencia, te aseguro que, con el entrenamiento adecuado, cualquiera puede llegar a serlo :P

Mrs. O dijo...

El desorden de mi vida no me permite mucho tiempo para comentar, pero creo recordar lo que escribiste en aquél año del 83... en fin... si ves que no tiene mucho que ver lo que escribo con el tema de tu entrada no me odies por ello. Míralo como un extenso texto fuera de conTexto, pero con MI punto desastroso. Hoy hablaremos de los MITOS y LOS ÍDOLOS DE MASAS.


¡Ah! ¿Ya se me habían adelantado? Y no cualquier persona; que conste*.


Pues nada, ya no tengo por qué extenderme para acaparar tu blog. Sólo decirte que los cyborgs también son creaciones humanas y por lo tanto también son inmunes a ser considerados mitos, a no ser que sean creados todos a la par con el mismo mecanismo y... (nota mental: tengo prisa, no te enrolles) TODOO tiende a desintegrarse, al cambio**, al desorden. Es físicamente* comprobable. Incluso tus propios ideales, tu visión de lo más allegado a la perfección se modifica con el tiempo.


Nuestros ídolos por norma general sobresalen en un aspecto, de ahí que los admiremos, pero para nada llega a tal punto de ser un ejemplo a seguir en el 100% de su totalidad. Podemos admirar la filosofía de las letras de Elliott Smith, su* música, sin embargo, su vida privada, los motivos de su suicido* sernos ajenos, porque, como cualquier otro ser humano, tiene sus debilidades. Admiramos virtudes; no al conjunto de ser humano.


No son más que nosotros, los mitos son una generalización; algunas tienen la suerte de conocer "Paul McCartneys" que nacen del entrenamiento*, (ejem!, me gustaría saber por qué esas personas no están en el podium ahora mismo). Yo conozco a gente que toca bien, que me puede gustar tanto como los Beatles en su día. Pero no generalizo, no ERAN ellos, no eran sus inestables y cambiantes personalidades, era su música, su música sí que pudo ser un mito, (acabo de perder el hilo de qué es un mito, acaba de deshacerse el significado por completo)


RAE:
m. Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal


Me acaba de trastocar aún más. Antes de repetirme; me voy, llego tarde ya (hacía tiempo en lo que me traían el coche).


Ya rectificaré de todo lo que he soltado... Un abrazo Anna.