sábado, 31 de julio de 2010

Broke, spent, I still marshall all my strenght when big bands play!

SPARKS - a woofer in tweeter's clothing (1972)



En el verano de 2008, estudiando para mi ultimo exámen de septiembre en la ULL, y disfrutando de los ultimos días en Tenerife, descubrí Sparks. Saber qué fue lo que me llevó a escuchar Sparks no tiene dificultad, para entonces ya tenía lastfm y es una ayuda. Para entonces estaba en el fin de mi etapa post punk y volviendo progresivamente a lo clásico.

Sparks siempre me han recordado a Queen, por lo teatral, lo enérgico de sus canciones, las orquestas... Pero Sparks son más agresivos.


Para mi son inclasificables, he oido de todo: que son proto punk, rock clásico, post punk, new wave... Para mi serían new wave, pero un new wave terriblemente adelantado.

Es uno de los grupos que nunca sé decir por qué me gustan, por eso puedo comentar poco del disco. Sólo que estuvo conmigo en los días finales en Tenerife y en los horribles primeros días en Madrid. Mi llegada a Madrid fue precipitada: echaba de menos a mis padres antes de que se hubieran ido, echaba de menos a mi novio al que iba a ver en dos semanas, y por unos días en los que sólo hacía papeleo en la universidad y mudarme a la residencia, escuchaba sin parar Sparks. Supongo que me animarían, ¿a quién no anima la versión de Do-re-mi, la canción de sonrisas y lágrimas? Hasta me sentía identificada con la protagonista de Girl from Germany.


Pero la canción de Sparks que más recuerdo del momento de entrar en la residencia es Roger (que no es de este disco, sino del primero). Recuerdo el olor a café y el sabor a media luna con jamón y mantequilla y lo relaciono con lo extraña que me sentía durmiendo por primera vez ahi.

Sparks son muy inquietantes, imprevisibles e histriónicos, y por eso me enganchaban tanto. Además, abusaban del teclado y el renacimiento en sus temas, lo cual siempre me ha encantado.


Sigo en Canarias, aprovechando al máximo este mes, que ya dentro de poco otra vez de vuelta a Madrid. Mudanza, calor y exámenes, qué atractivo...

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