lunes, 13 de junio de 2011

Paréntesis existencial

He estado releyendo mi blog, y mis antiguos blogs. Cuanto más me remonto en el pasado, más verguenza siento, asi que no me puedo imaginar cómo me sentiré cuando vuelva a leer esto dentro de cinco o diez años. Con razón mi ex me decía que no le gustaba cómo escribía.

No sé por qué escribo esto en el blog, no se si es que quiero subconscientemente que lo lea alguien o porque ya no tengo un diario, o porque, como dice la introducción a Historia Calamitatum (en el prólogo de Trópico de Capricornio de Henry Miller):


Muchas veces el ejemplo es más eficaz que las palabras para conmover los corazones de hombres y mujeres, como también para mitigar sus penas. Por eso, como yo también he conocido el consuelo proporcionado por la conversación con alguien que fue testigo de ellas, me propongo ahora escribir sobre los sufrimientos provocados por mis desventuras para quien, aun estando ausente, siempre sabe consolar. Lo hago para que, al comparar tus penas con las mías, descubras que las tuyas no son nada en verdad, o a lo sumo de poca monta, y puedas llegar a soportarlas mejor.

Esta es la mejor forma de resumir lo que siento al leer un libro, ver una pelicula y sobre todo, al escuchar una determinada canción. Supongo que será lo que le pase en menor o mayor medida a todo el mundo, sentirse identificado con algo. Pero siempre he pensado que mi caso es exagerado, porque mi estima hacia las personas se basa principalmente en que compartan mi forma de ver esto. Quiero decir, que mi atracción por alguien depende principalmente por la música que escuche, las pelis que vea - no, mas bien la forma en la que la sienten, la forma que tienen de hablar de ella... Sé que es un argumento bastante simplón e infantil, pero es asi. Me he sentido fascinada con personas por cómo hablan del Padrino o lo mucho que significa para alguien shine on you crazy diamond.

Es verdad que mi ex siempre decía que no le gustaba mi forma de escribir, pero lo cierto es que yo no intento conseguir lo que buscaba Pedro Abelardo cuando escribió la introducción a Historia Calamitatum, porque eso es lo que ya consigo leyendo o escuchando a los demás. Lo que quiero decir es que ni mi actual blog ni mis antiguos blogs reflejan completamente mi forma de ser, sino una pequeña parte, que igual que con el juego del teléfono, se van distorsionando desde que se crean en mi cabeza hasta que los expulso por la boca (en este caso por las manos). Y esto es un alivio, porque no me gustaría pensar que cuando tenía dieciséis años era verdaderamente tan pedante todo el rato, como cuando escribía sobre Godard...


- perdón por la entrada extraña, es una disculpa por tantos años de blogger ;) -

1 comentario:

Piru dijo...

Si sientes de determinada manera las películas, las canciones, los libros, es lógico que te sientas atraída por quien lo ve de forma similar a ti (aunque no coincidas con él en los gustos o en las opiniones concretas) lo que importa es la pasió, como tu misma dices.

Un beso!