CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL
¿Qué hace Harrison Ford ahi en medio?
La verdad es que es difícil encasillar a CCR en un estilo. Para empezar, son del norte de California, aunque por el tipo de música que hacen y las letras no lo parezcan. Pero ejemplos como The Animals o como aquellos grupos de garage americanos de los que hablaba el otro día que sonaban más británicos que los mismísimos Kinks nos demuestran que las fronteras en la música son fácilmente rebasables.
Así como las influencias de CCR son perceptibles, la influencia de ellos sobre el rock sureño es incalculable. La reconocible voz de Fogerty, que aun sin ser perfecta me parece bastante limpia, sencilla, potente, masculina. Las letras sobre una vida dedicada a trabajar, sobre zonas rurales, sobre la carretera... Y en algunos casos, sobre malos augurios o mala suerte. Los riffs pegadizos y animados, las dos guitarras complementándose a la perfección. CCR renovaron el rock and roll.
Tuve problemas para elegir un disco a comentar. No podía decidirme entre Bayou Country y Green River, que eran mis opciones principales, pero después de escucharlos varias veces de nuevo, decidí apostar por Green River.
Si elegí entre estos dos fue para analizar su influencia sobre el rock sureño que surgió después (los Allman Brothers sacaron su primer disco el mismo año en que Bayou Country y Green River salieron a la luz, en 1969). Pero la verdad es que podía haber comentado cualquiera, porque sus cinco discos de estudio son perfectos, y aun habiendo alguno más flojillo que otro, ese tiene uno o dos singles que siguen poniéndose hoy en día a todas horas y que ya son verdaderos himnos.
Green River es, por tanto, el tercer disco de estudio de Creedence. Elegí este porque es el que finalmente define su sonido. Tanto el primer disco como el Bayou tienen tintes más experimentales, algunos temas extensos, sonidos un poco oscuros. Aunque la oscuridad y algo un poco macabro forma parte tanto de la lírica como de la música de CCR por lo general.
Green River abre el disco, con un riff pegadizo, facilón y distendido, típica canción de carretera (qué buen ojo tienen los del GTA San Andreas que la pusieron en la radio de rock. Cada vez que la oigo empezar me acuerdo de la voz del locutor). Commotion es un tema acelerado, histérico, uno de mis preferidos del disco. Creo que me gusta tanto porque en lo primero que me fijo, a lo que más atención le presto en una canción, es a la parte rítmica (por ello toco el bajo), y en esta canción tanto la batería como el bajo están fantásticos.
Tombstone Shadow fue uno de los temas por los que decidí comentar este disco. En mi opinión, uno de los temas que mejor sienta las bases del rock sureño. Una base simple country/rock/blues, una guitarra que cobra todo el protagonismo en la canción con un primer solo corto pero intenso y un segundo solo de dos guitarras que es impresionante. Wrote a song for everyone es una balada sureña encantadora. Bad Moon Rising, a pesar de lo alegre que parece, siempre la recordaré como una canción escalofriante, porque era la canción que estaba escuchando el protagonista de El Resplandor (libro) cuando estaba yendo hacia el hotel. Bastante apropiada como aviso. Lodi es un tema más lento y melancólico, tanto la música como la letra (que por cierto, es mi canción de karaoke). Cross-tie walker sigue la línea general del disco, pero Sinister Purpose me llama la atención, es mucho más pesada que el resto de las canciones y con una tonalidad extraña. Es raro, pero por alguna razón el riff me recuerda a los primeros discos de Kiss. Para finalizar hay una versión del Night time is the right time que no está mal pero que habiendo escuchado la versión de los Sonics parece poca cosa.
Después de haber comentado este disco me he arrepentido, le he dado mil vueltas por si habría sido mejor haber comentado el Bayou. Pero es que todos los discos de Creedence son dignos de comentar, podría dedicar cincuenta entradas a Creedence, pero bueno, esto es sólo una previa y puede que en el futuro comente alguno más.