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jueves, 6 de octubre de 2011

Midnight Ride!

Siempre relaciono a personas o momentos concretos de mi vida con grupos o discos. Sé que es un fenómeno normal, es normal que te pase con amigos o familiares, que haya un nexo entre un recuerdo y una canción, algun motivo. Pero por ejemplo, yo cuando escucho a Paul Revere and the Raiders pienso en un profesor que tuve el año pasado. Y cuando me lo encuentro de vez en cuando por la facultad canto mentalmente "hungry for those good times baby..."... y ahi viene el problema: canción atascada durante todo el día. En fin, ¡menos mal que disimulo bien mi locura!





Le debo mucho a este grupo de trajes de época porque gracias a ellos descubrí los Nuggets, el recopilatorio de garage del que hablaba la semana pasada. Y todo empezó cuando descubrí una canción suya que me gustó muchísimo, Don't Take it so Hard, del Something Happening (1968), un disco que no hacía justicia al enorme legado del grupo y que no tenía que ver mucho que ver con lo que realmente me enamoraría de ellos. Aun así, el Something Happening es un disco que a mi me encanta, que me pongo cada vez que cojo un avión y que suena entrañablemente pasado de moda.


Paul Revere and the Raiders fueron un grupo de bastante fama durante los años sesenta en Estados Unidos. Fueron uno de los grupos que respondieron al ataque de la British Invasion, y a pesar de estar fuertemente influenciados por ésta, consiguieron un sonido más americano, más cercano al r&b. Eran el grupo abanderado (y presentadores) de Where the Action is, un famoso programa musical de mediados de los años sesenta en el que llegaron a tocar los Kinks, los Byrds o Herman's Hermit entre muchos otros.
Paul Revere and the Raiders, por tanto, fueron de los más afortunados de entre las muchísimas bandas que cohabitaban durante esos años de explosión musical.




Total, que en nueve años (1961-1970) habían grabado trece discos, ni más ni menos, incluido un disco de navidad que prometo escuchar en cuanto coloquen las primeras luces en la ciudad. Después pasaron a llamarse The Raiders, y su estilo cambió radicalmente. Fue entonces cuando sacaron su super hit Indian Reservation, que no se acerca a la sombra de los vestigios de lo que fueron Paul Revere and the Raiders durante su primera época. Pero en fin, ¿cuántas veces habremos oido esta historia?

Tengo que reconocer que con una discografía tan extensa me falta mucho por escuchar. Pero me gustaría hablar de uno de mis discos preferidos (sí, sé que mi lista de discos preferidos es quizá demasiado amplia)



Paul Revere and the Raiders - Midnight Ride (1966)


Además es un album representativo. La primera canción es Kicks, uno de los Nuggets más conocidos, un alegato antidroga escrito para los Animals pero rechazado por Eric Burdon - perfecta, pegadiza, con un bajo contundente (por cierto, esta fue la primera canción que aprendí a tocar). Vamos, una creación que también gozó de bastante exito en EEUU, llegando muy alto a los Billboards. Después de "EL HIMNO", ¿cómo mantener el nivel? Pues con There's Always Tomorrow, un agridulce tema en el que contrasta la voz más bluesera de Mark Lindsay retratando a alguien deprimido y cuya novia le ha dejado y los alegres coros que recuerdan que siempre hay un mañana. Little girl on the 4th Row (y su correspondiente versión en italiano un poco más adelante) es una lenta balada que recuerda mucho a los Beach Boys del Pet Sounds. Ballad of a Useless Man es una de mis preferidas del disco, brutal con su siempre presente y característico teclado. La gran aportación del bajista Phil Volk al disco es innegable, si suena tan contundente y en general, tan bien estructurado, es en parte gracias a él.





I'm not your stepping stone es para mi una versión mucho mejor que la que hicieran después los Monkees, el riff es sensacional y la voz desgarrante de Mark Lindsay - y la parte media de la canción en la que el teclado hace un pequeño solo (pequeñísimo, no sé ni si a eso se le llama solo) mientras que el batería (Drake Levin) se acelera más y más hasta volver a empezar - de lo mejor del disco. There she goes es la canción más british: pegadiza, bailable y cortísima. All I really need is you es mi canción predilecta no del disco sino del grupo, es terriblemente emotiva y exótica, con la voz sugerente y dramática del romántico de Mark Lindsay. De verdad, preciosa. Get it On y Louie Go Home son otros dos buenos temas que siguen la linea más característica de Paul Revere. Take a Look at Yourself es otro tema rock and roll con un aire cincuentero muy guay, me gustan las armonías de este tema, suena muy melódico. Melody for an Unknown Girl es un tema que debió haberse hecho de coña, parece de propaganda antigua. Shake it Up es un instrumental divertido que se parece a Boom Boom de los Animals. SS 396 y Corvair Baby fueron dos temas grabados en un periodo anterior y que se añadieron al disco en la última edición, no salieron en la original de 1966.


Paul Revere and the Raiders a día de hoy siguen tocando con un grupo del que no queda nada del original. Según un amigo de mi ex que es de Portland (Oregon), de donde son ellos, tocan de vez en cuando en las ferias regionales. Y lo hacen bien, y todo el mundo los conoce. Qué envidia.

lunes, 26 de septiembre de 2011

BOSTON: The Remains

Cada vez estoy más convencida que la clave del éxito es la oportunidad. Estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Así que en muchas de las ocasiones en las que nos preguntamos: ¿pero por qué tal grupo no llegó a ser más conocido?, probablemente algo de esto fallara. Aparte de, en muchas ocasiones, ineptitud de las distribuidoras o discográficas en bajas horas, como Big Star y Badfinger, algunos de los casos más paradigmáticos de esta desgracia. De todos modos, sigo pensando que esto deriva de un "bad timing". ¿Y si lo hubieran intentado dos años después? ¿Si en vez de estar en Memphis con una distribuidora pequeña (pero de gran renombre) como Stax hubieran estado en, no sé, Nueva York, con otra más eficiente que fuera capaz de ayudarles a alcanzar el camino del éxito que todos pensamos que merecían?

Sin embargo, hay algunas ocasiones en las que parece totalmente inexplicable que un grupo no haya encontrado el camino hacia el éxito. Y una de ellas, son los Remains.


The Remains (1964-1966)


Durante la mitad de los años sesenta salieron multitud de grupos de garage rock en Estados Unidos, los más remarcables se encuentran en el fantástico disco recopilatorio de los Nuggets: original artyfacts from the first psychedelic era. Al indagar en los trabajos de algunos de los mejores temas del recopilatorio, es muy probable que nos llevemos una gran decepción y encontremos mucha paja (sobre todo mucha psicodelia y acid pasado de tuerca) pero otros grupos son realmente buenos y aunque sólo tuvieran uno o dos discos, son joyas del garage y la psicodelia americana. Mis preferidos: Love, Chocolate Watchband, los Standells, Lollipop Shoppe y por supuesto, los Remains.

La vida de los Remains como grupo fue corta, sólo duraron de 1964 a 1966. Aunque no fueron los peor parados en cuanto a logros conseguidos, ya que fueron bastante conocidos en su ciudad, Boston, y fueron teloneros ni más ni menos que de los Beatles en su gira final por Estados Unidos, podrían haber llegado mucho más lejos, dado el potencial que tenían.






Su disco de estudio, Barry and the Remains (1966), tiene veinte temas, ni más ni menos, de los cuales no sólo dos o tres son los que merecen la pena, sino que casi todos lo tienen todo.

La música de los Remains es como una depuradora de los grupos más representativos de la British Invasion, como los mismos Zombies, los Hollies o los Rolling Stones entre otros - y la influencia de los Kinks es evidente hasta en you've got a hard time coming, con una línea de bajo en los mejores momentos del disco, con el cambio de riff en la parte final del tema. Eran cuatro americanos de veintidós años intentando sonar como ingleses, como muchos otros en ese entonces. Y el resultado fue buenísimo.

El primer tema es de los mejores, Heart, que empieza con un ritmo lento y se acelera y explota con el fantástico solo de Barry Tashian. También tienen un par de versiones buenas (Lonely Weekends y Diddy Wah Diddy), y la canción por la cual nos preguntamos cada dos por tres cómo no pudo haber sido un éxito nacional: Don't Look Back. Why do I cry, que sorprendentemente aparece en la banda sonora de la película Supersalidos, es otro de los imprescindibles del garage rock de mediados de los sesenta, y también de los preferidos de los seguidores del grupo durante las actuaciones en directo. Ain't that Her es preciosa, una de mis canciones favoritas de la historia (hasta he soñado con ella), con un bajo que es como una apisonadora y una guitarra con la que se complementa perfectamente y unos coros que recuerdan a los mejores momentos de los Zombies. Say you're sorry es literalmente brutal: la voz de Barry a lo Mick Jagger y la mejor batería del disco, más salvaje, recrudeciendo el estilo de las anteriores canciones un poco más. Las baladas son dignas de mención, como la estupenda Thank You, o una emotiva But I ain't got you que suena mucho a Bob Dylan.

Estamos ante veinte temas de los cuales para mi, más de la mitad podrían haber sido perfectamente exitos nacionales. No sé si es solo una cuestión de oportunidad, mala suerte o de lo que fuera, o que en ese entonces la competencia era muy dura y los demás muy buenos, pero lo que parece es que los Remains merecieron más de lo que tuvieron.


"There was a moment in the sixties when The Remains were designed to conquer the world. They didn't... But they were for me the most exciting American band of their time". Jon Landau.

domingo, 28 de agosto de 2011

FLORIDA: Lynyrd Skynyrd & .38 Special

State of FLORIDA: The Sunshine State






Seguro que no soy la única que cuando piensa en Florida se imagina paseos marítimos inmensos, un lugar donde siempre sale el sol y donde van los padres de Seinfeld (y muchos otros) a jubilarse. Donde se desarrolla el remake de Scarface y por donde muchos condujimos los fantásticos coches de Tommy Vercetti en el Vice City. Pero no sólo es eso: durante algunos años fue uno de los escenarios mas relevantes del rock sureño, donde nacieron la mayoría de los grupos más importantes e influyentes de este estilo.
De hecho ese fue mi problema a la hora de hacer esta entrada, hay tantos grupos y tan buenos que no sabía muy bien como enfocarla - y menos mal que ya había hablado de los Outlaws antes, porque seguro que me habría visto tentada a centrarme en ellos.

Al principio mi idea era comentar un concierto, el de la película Free Bird... The Movie, de Lynyrd Skynyrd, que es una compilación de actuaciones, la mayoría del famoso festival de Knebworth de 1976, pero como no la he podido conseguir y por eso la he visto a trozos, no ha sido posible. Las actuaciones de Lynyrd Skynyrd son espectaculares, y puede que me ciegue un poco mi condición de fanática, pero son de las mejores que he visto en mi vida. Me emocionan muchísimo y eso que desgraciadamente sólo las he podido ver en video, pero bueno, suficiente para captar la energía, la brillantez y el sentimiento que desprenden.


Johnny, Ronnie y Donnie Van Zant



Por ello he pensado en centrarme en los Van Zant, en especial en Ronnie (lider y cantante de Lynyrd Skynyrd hasta su muerte - después el pequeño, Johnny, le sucedió) y Donnie (lider de .38 Special) en parte por respeto a aquellos que durante este verano han sobrevivido a mi dictadura musical en coches, en fiestas, en casa... Y esta vez ha tocado Lynyrd Skynyrd en especial.
Y es que Lynyrd Skynyrd hace una música perfecta para todas estas ocasiones. Simple Man es perfecta para cantar a todo volumen durante los viajes en carretera. Sweet Home Alabama es la típica que a todo el mundo le gusta cantar en los karaokes. Y a mi me gusta despejarme tras estudiar escuchando Gimme Back My Bullets, o prepararme para salir con Saturday Night Special...





Justo ayer mi padre decía en una comida familiar que ya no hay grupos como los de antes, lo típico que los rockeros que vivieron su juventud durante los setenta u ochenta se encargan de recordarnos a cada momento. Yo le dije que probablemente muchos padres nostálgicos que vivieron en el siglo XVIII también le habrían dicho a sus hijos que nunca iba a haber nadie que superara a Mozart, pero bueno, soy consciente de que defiendo un argumento que no me creo ni yo misma. Porque sigo alucinando con que haya sido posible que un grupo haya sido capaz de sacar un disco debut tan bueno como el Pronounced Leh-Nerd Skin-Nerd, y me cuesta pensar que algo así se vaya a repetir. Es increíble que la mitad de las canciones de este disco sean mitos ya legendarios, como Free Bird, Simple Man o Gimme Three Steps. Lynyrd Skynyrd nos dicen que ELLOS son el rock sureño, son blues, country, incluso garage y hard rock, y esta es su declaración de intenciones.

Pero mi disco preferido de Lynyrd Skynyrd es el segundo, Second Helping. La canción que abre el disco es la archiconocidísima Sweet Home Alabama, la respuesta a las controvertidas críticas que Neil Young hizo al "hombre sureño" en las canciones Southern Man y Alabama (que es mi canción predilecta de Young).

"Well, I hope Neil Young will remember a southern man don't need him around anyhow", Sweet Home Alabama


A pesar de los piques, Neil y Lynyrd se idolatraban mutuamente (ojo a la camiseta)




El album cumple con creces las perspectivas que había dejado el Pronounced... Suena más compacto, más duro y más pulido, definiendo definitivamente su estilo. La segunda canción, I Need You, es una balada lenta muy hard rock que frena un poco el ritmo antes de poner la quinta con Don't Ask Me No Questions, mi canción preferida de Lynyrd, divertida y distendida, en la que piden por favor que en su tiempo de descanso les dejen en paz para relajarse, pasarlo bien y me imagino que pescar, que era una de las aficiones de Ronnie. Otra de mis debilidades del disco es The Ballad of Curtis Lowe, una nostálgica y preciosa balada sureña en la que un niño pagaba a un viejo solitario para que tocara la guitarra, a pesar de las quejas de su madre. El alegato antidroga The Needle and The Spoon, misma temática y nombre parecido a The Needle and The Damage Done de Neil Young. De esta canción se dice que se inspiraron en lo que vieron cuando coincidieron con los New York Dolls en algun concierto, lo cual no es de extrañar. Este tema es quizá el más pesado del disco, anticipando a mi parecer un la línea del siguiente disco, Nuthin' Fancy. El último tema es una versión del Call me The Breeze, otra perfecta para los viajes en carretera. Lo que decía, Lynyrd son mi grupo estrella del verano.



.38 Special - Special Delivery (1978)




Reafirmando la calidad de los genes de los Van Zant, el hermano mediano, Donnie, fue el líder de .38 Special, otro grupo sureño que seguía los pasos de Lynyrd, y que llegó a tener cierto reconocimiento en Estados Unidos, pero que no llegó a ser tan famoso como ellos, al menos en este estilo. Durante los años ochenta sacó un par de temas de rock suave (que por cierto, no me gustan nada) que si fueron super éxitos, pero poco más. A pesar de ello, el segundo disco de .38 Special, Special Delivery, es totalmente recomendable. Es rock sureño tradicional, quizá un poco más pop, pero muy entretenido.

Turnin' To You es una de las canciones que más he escuchado este verano, sobre todo me encanta una parte del solo de guitarra en el que el batería cambia el ritmo, realmente no están creando nada nuevo, pero es hard rock en estado puro. Travellin' Man con sus guitarras gemelas es un temazo, muy pegadizo y alegre. Suenan muy bien, son buenos músicos y en general es un buen disco de rock sureño. I been a mover coquetea con el gospel, y Can't Keep a Good Man Down es otro tema del estilo de los anteriores. También es cierto que en What Can I Do y en Take Me Back suenan más a baladas del estilo de las de los Scorpions, mucho más poperas, y que puede que bajen un poco el nivel del disco, pero bueno, ahi se les veían las intenciones sobre el cambio de estilo que vendría después.


En el futuro intentaré hacer una entrada sobre Florida (parte II), incluyendo a mis queridos Blackfoot, los Outlaws, y en la que hable más detenidamente sobre Lynyrd Skynyrd, mis sagrados. La ocasión lo merece.

lunes, 11 de julio de 2011

GEORGIA: Allman Brothers Band


State of GEORGIA: The Peach State



THE ALLMAN BROTHERS BAND





The Allman Brothers Band fue uno de los primeros grupos en definir la identidad y el sonido del rock sureño. Los integrantes del grupo eran músicos con experiencia (Duane Allman fue guitarrista para, entre otros, Eric Clapton, casi nada). Desde el primer álbum sonaban con una contundencia y precisión sorprendente para ser un debut, y si no hubiera sido por la temprana muerte de Duane (1971) y la del bajista Berry Oakley un año después, estoy segura de que habríamos podido disfrutar de muchas más joyas que las que tenemos.
A partir de 1972, a pesar de que cambiaron de formación y siguieron sacando discos, nunca fue lo mismo. Por eso me centraré en la primera etapa de los Allman Brothers, que es la que conozco mejor.

La formación original sacó tres discos de estudio: el homónimo (1969), el Idlewild South (1970), un directo llamado At Fillmore East (1971) y Eat A Peach (1971), que estaba aun en proceso cuando murió Duane. El Idlewild South es un discazo, toca todos los palos: rock y blues de base, algo de jazz (In memory of Elizabeth Reed) e incluso gospel (la que abre el disco, Revival). La que probablemente sea la canción más conocida del grupo, Midnight Rider, está en este disco. Además, incluye una versión del Hoochie Coochie Man buenísima, de verdad. La fuerza que desprende con sus dos baterías es increíble.

A pesar de lo bueno que es el Idlewild, el disco que ocupa un mayor lugar en mi corazón es el primero. Como dije antes, es un disco debut alucinante. Para mi, el sonido de los Allman Brothers estaba ya definido desde este primer momento. Si por algo se caracterizan es por la mezcla entre el rock and roll primitivo y el blues, algun experimento con el jazz, el fantástico slide de Duane Allman, la voz rasgada de Gregg Allman y los duelos entre las dos baterías.
El album se abre con Don't want you no more, un cortísimo pero tremendamente magnético instrumental bluesero que reparte la atención entre los solos de teclado y de guitarra. Pero la parte más atractiva de este tema es el final, el tempo se ralentiza para, sin pausa, abrir paso a It's not my cross to bear (desde el fondo de mi corazón, esta es la mejor transición entre temas que he oido en mi vida), que aun siendo de los menos impresionantes o innovadores es de mis temas preferidos del disco, y todo esto por la característica voz de Gregg Allman y la sensación de desdicha y el final explosivo. Es emocionante. Continúa con Black Hearted Woman, el tema que mejor demuestra la solidez del grupo y su compenetración, quizá con el riff (tocado por dos guitarras que tocan exactamente lo mismo) más pegadizo del disco. Trouble No More y Every Hungry Woman, otros temas parecidos al anterior: una base blues, dos guitarras tocando el mismo riff, y un protagonismo absoluto de la guitarra de Duane en los solos. La batería que abre Trouble No More me encanta. Dreams es el tema más largo del disco, y el más experimental. Es aqui donde juegan con el jazz, lo mejor: el solo de Duane, vaya slide.
Si algo malo tengo que decir de este disco (y de paso, también del Idlewild South) es que es demasiado corto. Y así cierra el disco mi tema preferido, Whipping Post: abre el bajo, entra la batería, la guitarra, su hermana, la torturada voz de Gregg, el teclado y la magia. Quizá el tema más sureño, tanto melódica como líricamente, y mi debilidad: el mejor bajo del disco.

Me ha resultado bastante complicado hablar de este grupo y de este disco, es un grupo bastante complejo, y quiero expresaros lo mucho que me gusta y lo buenos que son de la mejor forma posible. Espero que os guste este disco.