Cada vez estoy más convencida que la clave del éxito es la oportunidad. Estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Así que en muchas de las ocasiones en las que nos preguntamos: ¿pero por qué tal grupo no llegó a ser más conocido?, probablemente algo de esto fallara. Aparte de, en muchas ocasiones, ineptitud de las distribuidoras o discográficas en bajas horas, como Big Star y Badfinger, algunos de los casos más paradigmáticos de esta desgracia. De todos modos, sigo pensando que esto deriva de un "bad timing". ¿Y si lo hubieran intentado dos años después? ¿Si en vez de estar en Memphis con una distribuidora pequeña (pero de gran renombre) como Stax hubieran estado en, no sé, Nueva York, con otra más eficiente que fuera capaz de ayudarles a alcanzar el camino del éxito que todos pensamos que merecían?
Sin embargo, hay algunas ocasiones en las que parece totalmente inexplicable que un grupo no haya encontrado el camino hacia el éxito. Y una de ellas, son los Remains.
The Remains (1964-1966)Durante la mitad de los años sesenta salieron multitud de grupos de garage rock en Estados Unidos, los más remarcables se encuentran en el fantástico disco recopilatorio de los Nuggets: original artyfacts from the first psychedelic era. Al indagar en los trabajos de algunos de los mejores temas del recopilatorio, es muy probable que nos llevemos una gran decepción y encontremos mucha paja (sobre todo mucha psicodelia y acid pasado de tuerca) pero otros grupos son realmente buenos y aunque sólo tuvieran uno o dos discos, son joyas del garage y la psicodelia americana. Mis preferidos: Love, Chocolate Watchband, los Standells, Lollipop Shoppe y por supuesto, los Remains.
La vida de los Remains como grupo fue corta, sólo duraron de 1964 a 1966. Aunque no fueron los peor parados en cuanto a logros conseguidos, ya que fueron bastante conocidos en su ciudad, Boston, y fueron teloneros ni más ni menos que de los Beatles en su gira final por Estados Unidos, podrían haber llegado mucho más lejos, dado el potencial que tenían.

Su disco de estudio, Barry and the Remains (1966), tiene veinte temas, ni más ni menos, de los cuales no sólo dos o tres son los que merecen la pena, sino que casi todos lo tienen todo.
La música de los Remains es como una depuradora de los grupos más representativos de la British Invasion, como los mismos Zombies, los Hollies o los Rolling Stones entre otros - y la influencia de los Kinks es evidente hasta en you've got a hard time coming, con una línea de bajo en los mejores momentos del disco, con el cambio de riff en la parte final del tema. Eran cuatro americanos de veintidós años intentando sonar como ingleses, como muchos otros en ese entonces. Y el resultado fue buenísimo.
El primer tema es de los mejores, Heart, que empieza con un ritmo lento y se acelera y explota con el fantástico solo de Barry Tashian. También tienen un par de versiones buenas (Lonely Weekends y Diddy Wah Diddy), y la canción por la cual nos preguntamos cada dos por tres cómo no pudo haber sido un éxito nacional: Don't Look Back. Why do I cry, que sorprendentemente aparece en la banda sonora de la película Supersalidos, es otro de los imprescindibles del garage rock de mediados de los sesenta, y también de los preferidos de los seguidores del grupo durante las actuaciones en directo. Ain't that Her es preciosa, una de mis canciones favoritas de la historia (hasta he soñado con ella), con un bajo que es como una apisonadora y una guitarra con la que se complementa perfectamente y unos coros que recuerdan a los mejores momentos de los Zombies. Say you're sorry es literalmente brutal: la voz de Barry a lo Mick Jagger y la mejor batería del disco, más salvaje, recrudeciendo el estilo de las anteriores canciones un poco más. Las baladas son dignas de mención, como la estupenda Thank You, o una emotiva But I ain't got you que suena mucho a Bob Dylan.
Estamos ante veinte temas de los cuales para mi, más de la mitad podrían haber sido perfectamente exitos nacionales. No sé si es solo una cuestión de oportunidad, mala suerte o de lo que fuera, o que en ese entonces la competencia era muy dura y los demás muy buenos, pero lo que parece es que los Remains merecieron más de lo que tuvieron.
"There was a moment in the sixties when The Remains were designed to conquer the world. They didn't... But they were for me the most exciting American band of their time". Jon Landau.













