lunes, 5 de marzo de 2012

British Invasion!

Todos sabemos lo que se estaba cociendo a principios de los años sesenta entre Liverpool y Hamburgo. Por supuesto, lo primero que se nos viene a la cabeza es la revolución que supusieron los Beatles, sobra hasta mencionarla. Pero durante sus primeros años, junto a ellos, surgieron multitud de grupos que pivotaban en torno a un sonido y una estética similar, y asi nació la British Invasion, que fue un boom tan fructífero como fugaz no sólo en el Reino Unido sino también en Estados Unidos.

Y es que no sólo los Beatles triunfaron por entonces en los States. Muchos de estos grupos británicos asaltaron las listas de éxitos musicales durante unos pocos años, convirtiéndose en los grandes protagonistas, y sin duda, causaron un fuerte impacto en la juventud de entonces, constituyendo una de las más importantes influencias (con mayor o menor repercusión) del garage rock. La cantidad de grupos y de singles que durante un periodo de tiempo tan corto se dieron a conocer es incontable.










Entre los grupos más famosos y relevantes de la escena, figuraban Gerry and the Pacemakers, cuya canción más reconocida hoy en día es la versión que hicieron de You'll never Walk Alone, el emocionantísimo himno del Liverpool CF. Los Pacemakers, fichados enseguida ni más ni menos que por Brian Epstein, el manager de los Beatles, son el paradigma del grupo de Merseybeat por excelencia: canciones cortas, pegadizas y alegres como las inocentonas How Do You Do It y It's all Right, o el magnífico preámbulo a una perfecta melodía power pop (y mi preferida de ellos) I Like It.
Primerizas baladas R&B como Where Have you Been All my Life, también versionada por los Beatles y por otro grupo de la Invasion que en el futuro será objeto de otro post, los geniales Searchers. Y por supuesto, la versión más rock and rollera con temazos como Pretend.
Gerry and the Pacemakers eran el grupo perfecto de singles, casi cualquier canción es carne de cañón, de ahí que haya una abrumante cantidad de recopilatorios del grupo. Por desgracia, este hecho acaba siendo por lo general una espada de doble filo.







Y es que la British Invasion acabó muriendo por desgaste. Las modas son cíclicas, y excepto los grandes y mejores grupos, liderados, como no, por los Beatles, con un talento excepcional para reinventarse y crear tendencia al más alto nivel, la mayoría de estas bandas se quedaban en aquello que habían sido, aquello que les había hecho populares, que por otra parte no era poco, pero no suficiente como para seguir adelante. Tuvieron su momento, y la oportunidad de grabar multitud de discos, pero nunca pudieron escapar de aquel fantástico y memorable sonido que les hizo triunfar, con lo cual, cuando pasó la moda, fueron lentamente desapareciendo, junto con sus colegas, de las listas de éxitos y pasando a un segundo plano. Pero dejándonos un legado de incuestionable valor, nuestros forgotten oldies.

jueves, 9 de febrero de 2012

University Stories: Primero (Nuggets + Chocolate Watchband)


El motivo principal que me ha mantenido alejada de la blogosfera ha sido el que ocupa la entrada de hoy y de las siguientes: la universidad. Y con este especial, pongo fin a ese ciclo definitivamente, para abrir paso a otro que cada día parece más complicado y sabiendo que, aunque las perspectivas de futuro sean oscuras como poco, siempre estará el rock and roll para hacernos olvidar lo que ahora nos espera.
Durante mis años de universidad pasé por varias etapas y obsesiones musicales: de hecho recuerdo las cosas que hice cada año, y dónde estaba, por la música que escuchaba cada uno de ellos. Desde el garage más elemental al post punk más elaborado y rocambolesco en mi primer horrible año en la Facultad de Derecho, hasta llegar al punk más primigenio y básico (sí, mi evolución no tiene ni orden ni cordura), e incluso, coqueteando con la new wave más histriónica y decadente de los años ochenta.

Y en medio del desastre que fue mi primer año, marcado por la desilusión y el odio hacia mi carrera, descubrí algo que compensó con creces todas aquellas mañanas y tardes perdidas vagabundeando por las distintas cafeterias y la sección de biografias de la biblioteca: el recopilatorio de los Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era (1965-1968)









Este recopilatorio no sólo me descubrió una mina de oro enterrada y totalmente desconocida para mi, sino a algunos de mis grupos preferidos, y sobre todo, el estilo de música más perfecto que he podido conocer. En un principio me pareció una mezcla entre la inocencia de los pajaritos, árboles y cielos claros de Billy J Kramer and the Dakotas o Gerry and the Pacemakers y toda la British Invasion en general, clarísima influencia del garage, mas el toque americano que tantos british habían ansiado conseguir. Y todas las canciones (teniendo en cuenta que eran el ejemplo de lo mejor que había entre lo habido), eran diferentes, en ocasiones extremadamente diferentes. La versatilidad del garage. Porque entre los Seeds o los 13th Floor Elevators y los Amboy Dukes hay un universo.

Guitarras rápidas, teclados desquiciantes, blues, beat, soul, y los Beatles y los Kinks y los Animals. Instrumentos indios, rock and roll, mucha potencia, y rabia. Y para mi, lo que tenían estos americanos adolescentes que estaba descubriendo es lo que le faltaba a los grupos del Merseybeat que tanto adoraba: esa rabia que les hacía aporrear todo lo que pillaran, hasta una pandereta, como Captain Beefheart en Diddy Wah Diddy.


Lo más extraño es que descubrí los Nuggets por uno de los grupos que tienen varias canciones en el recopilatorio: Chocolate Watchband. Y de la manera más extraña posible: un disco de versiones llamado Inner Mystique







Inner Mystique es la vertiente más psicodélica de Chocolate Watchband, tiene un toque arabesco y exótico, típicamente psicodélico (aun sin desviarse del rock and roll) que le aleja del sonido de cualquier otro disco firmado por ellos. Está formado por básicamente por versiones, y no de temas cualquiera, de tal calibre como:

In the Past - Es mágica la versión original, de We The People
I'm not like everybody else - The Kinks
Medication - The Standells
It's all over now, Baby Blue - Bob Dylan
I am no miracle worker - The Brogues

Apuesta arriesgada, ¿no? Teniendo en cuenta que muchas veces las versiones tienden a ser o extremadamente parecidas a la original y aportar muy poco, o a ser extremadamente diferentes y ser una locura, directamente - el caso de Inner Mystique es como el de muchos grupos de garage de la época: al final acabas dudando si el alumno ha superado el maestro. Qué bien queda ese sitar en I'm not like everybody else.

Lo mejor de todo esto es llegar al momento típico de escepticismo con este tipo de grupos: "seguro que el resto de discos son una basura", o "no creo que pueda soportar ese instrumento tan raro otro disco más". Pero, haciendo gala de una gran versatilidad y talento, los otros dos discos de Chocolate Watchband -el primero, No Way Out (1967) y el tercero, One Step Beyond (1969)- son dignos de mención, en especial el primero, un disco de garage rock mucho más accesible y con temas tan brutales como Are you gonna be there o Let's talk about girls. No es de extrañar que estos dos temas y otro más (Sweet Young Thing) salieran en el mejor recopilatorio de los primeros años del garage.

domingo, 4 de diciembre de 2011

The Neon Boys

En 1972 aun no existía el CBGB. Ni los Ramones. Ni los Dictators, entre otros. Aun Nueva York no era la potente escena del punk rock, y ya por entonces, tres chavales llamados Tom Verlaine, Richard Hell y Billy Ficca, crearon un grupo que precedería a algunas de las bandas más influyentes de la escena que estaba por venir.



Ocurre con algunos artistas, en concreto con Tom Verlaine, Richard Hell y Johnny Thunders, que cualquier cosa relacionada con ellos se convierte en oro. Nada falla, todo me encanta. Y todos tan relacionados los unos con los otros de alguna manera: Richard Hell & the Voidods, los New York Dolls, Television con Tom Verlaine y Richard Hell (y sin Hell), Johnny Thunders & the Heartbreakers con Thunders y Hell. Johnny Thunders en solitario. Palabras mayores. Todos con personalidades y un estilo diferente, alguno con mejor suerte que otro, pero todos enormes.


Pues bien, cuando todo esto aun estaba fraguándose, nacieron los Neon Boys, precursores de Television. Tom Verlaine el cerebro, Richard Hell la actitud. Aun recuerdo un video que vi hace años de Tom Verlaine intentándole enseñar a Hell cómo tocar Venus, de Television. El pobre estaba frustradísimo, era imposible. En fin, no es de extrañar que durara menos de un año en el grupo. Pero antes de todo esto, tocaban en un proyecto menos ambicioso pero igualmente interesante, que se materializó ocho años después en un EP que incluía alguna de sus canciones






En That's All I Know (right now) nos encontramos con la versión más histérica del característico tono vocal de Tom Verlaine, repetida hasta la saciedad en los primeros grupos de punk de sótano (como Teddy and the Frat Girls). Y es que, junto con Don't Die, son los retazos más punk del EP: temas rápidos, crudos y pesados. Una antesala que recuerda levemente al movimiento que vendría mucho (relativamente) más tarde, el post punk y el no wave de grupos como Teenage Jesus and the Jerks o the Pop Group.

Love Comes in Spurts, que más tarde sería mediatizada como la primera canción del Blank Generation, aparece en su cara más primitiva. No suena mal, pero sin duda, está años luz de lo que sería en su versión definitiva.
Y, para mi, el mejor tema y el culmen de este EP, es Time, un aperitivo del plato fuerte que vendría en los años siguientes: su carrera con Television, aquel proyecto que estaba más allá del rock and roll, del punk, de cualquier cosa que se pudiera imaginar. El bajo de Hell combina extraordinariamente bien y está a la altura del gran guitarrista que fue Tom Verlaine.


Como curiosidad, mencionar que el mismísimo Dee Dee Ramone intentó entrar en el grupo antes de que se disolvieran y se convirtieran en Television. Pero esa es ya otra historia.

viernes, 18 de noviembre de 2011

We're down the super highway all alone

Durante unos años, fui total y absolutamente pesimista con los músicos de mi generación. Lo mejor estaba hecho, es imposible mejorar lo que tenemos ya, nunca va a volver a haber unos Led Zeppelin... Salían grupos nuevos de rock que para muchos críticos eran considerados la panacea y la resurrección por entonces: los Strokes, Jet, los Killers (puaj), pero eso a mi no me convencía en absoluto.
En fin, obviamente, hay cosas que sigo pensando que son insuperables. Pero cuando dejé de pensar en el pasado, cuando realmente me quité la idea de no escuchar algo que no fuera más alla de los noventa, fue cuando me encontré con Cherry Valence, cuyo primer disco, el homónimo, era un cóctel explosivo de toda esa música que yo consideraba insuperable. Y si lo pensamos, el garage de los 60 también fue una amalgama de muchos estilos posteriores. ¿Por qué ahora no iba a poder hacerse lo mismo?



Cherry Valence


El homónimo de Cherry Valence me convenció al instante: reminiscencias de grupos de hard rock tan potentes como AC/DC o guitarras electrificantes, la agresividad y la brutalidad de grupos como los Stooges o MC5, esas dos baterías que ¡dios! no inventan nada pero suenan tan bien!

Pero el verdadero descubrimiento fue In the Red Records, una pequeña discográfica de LA creada en 1991, que me demostró que el rock no había muerto, que se siguen haciendo cosas buenas. Que la escena del garage revival es prolífica y hay conciertos de calidad en todo momento, más allá de los pusilánimes que nos vendían como "rock alternativo" del nuevo milenio. Black Lips, Reigning Sound, los Strange Boys, King Khan & BBQ Show...

Lo que más miedo me daba era no poder ir a conciertos. Discos, tengo montones, y con internet tengo acceso a todo lo que quiera. Viviendo en Madrid, de vez en cuando hay conciertos guays, pero no tantos como me gustaría, y por eso me fastidió tanto que muriera Jay Reatard, con apenas treinta años, hace casi dos (mi frustración se ve aqui, cuando mi blog era sólo un diario de mesa de noche). Pero yo ya había visto a mi obsesión por entonces: los Black Lips, justo aqui, en Madrid. Un conciertazo, del cual yo sólo esperaba como una fangirl que aparecieran los Black Lips (y por ello no fui capaz de disfrutar plenamente el momento cuando apareció repentinamente el cantante de los Saicos y se puso a cantar Demolición con Wau y los Arghhhs)



El futuro de los rock n rollers


Y es que siempre que escuchaba a los Black Lips pensaba: wow! hijos de los Nuggets. Pensabas en los Sonics, en los Monks, en 13th Floor Elevators, en los Seeds, incluso en The Fall... pero aun así tenían un sonido peculiar que les hacía diferentes. Riffs incansables de tres notas que se repiten una y otra vez, una voz desganada y en ocasiones, insoportable (en el buen sentido), dejes psicodélicos. El garage más primitivo y agresivo parecía revisitado por ellos.

Lo curioso de todo esto, es que justo la semana pasada, Al y yo nos hicimos con el genial recopilatorio Back From The Grave, de garage. Al escuchar las canciones aluciné, y pensé: es que esto suena exactamente igual que lo mejor que han hecho los Black Lips (es decir, dos discos, muy destacadamente el Let it Bloom). Misma voz, mismos riffs repetitivos, mismas influencias. Ya no es que suenen directamente "influenciados por...", los Alarm Clocks han vuelto del pasado reencarnados en los Black Lips.

Ya sea por pretensiones de enfocar sus miras hacia un público más amplio o por el éxito que han cosechado poco a poco más alla de su Atlanta natal, el hecho es que todo aquello que prometían en sus primeros discos se ha ido desvaneciendo. Los primeros discos, más oscuros y experimentales que los otros, suponían un buen comienzo. Pero es el Let it Bloom para mi el mejor disco de ellos (y uno de mis preferidos de todos los tiempos).
Y lo que perdieron en autenticidad lo ganaron en accesibilidad, que fue aumentando conforme sacaban discos (y que religiosamente yo iba comprando a precios estratosféricos, como no), y así como el Good Bad Not Evil o el 200 Million Thousand tienen canciones buenas y dignas de escuchar, al menos - como Drugs o Short Fuse -, se han alejado poco a poco de sus raíces (en definitiva: han dejado de copiar tanto y tan explícitamente), y han perdido lo mejor que tenían. Y puede que parezca que estoy dejándolos fatal, pero todo lo contrario: no sólo me encantan, sino que el concierto del que hablaba antes fue de los mejores momentos de mi vida: los directos son fantásticos, incendiarios, bestiales pero serios. Da gusto verlos.

Y es que además, ¿qué más da que no inventen nada? Hay un grupo de nuestro milenio que aparece por España, sus miembros tienen apenas unos años más que yo, que dan conciertos brutales, que son divertidos, y tienen rabia, y que en el fondo, tocan la música que a mi me gusta, porque a ellos son los primeros a los que les gusta esa música. Así que, ¡todos a disfrutar de su autodenominado "flower punk"!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Keep an eye on the star

Hace poco más de dos años, Big Star dieron su último concierto en España, concretamente en Málaga. Es cierto que de la formación original sólo estaban el batería Jody Stephens y Alex Chilton, pero merecía la pena ver a Alex Chilton por primera (y en este caso, última) vez y escuchar los temas más míticos de una de mis bandas preferidas.
Pero por varias razones, siendo la más importante que tenía la expectativa casi asegurada de que volvería a verlos más adelante (hey! aun son jóvenes!), acabé perdiéndomelo. Cuando menos de un año después murió Alex Chilton no podía creermelo, vaya error había cometido. Y además, es que en un periodo de tres meses habían muerto el prometedor y jovencísimo Jay Reatard y Chilton. Poco después, y en el mismo año, moriría el bajista de Big Star, Andy Hummel. Todo un palo a la escena rockera en auge de Memphis.


Y aqui otra vez estamos ante la misma historia. Ineptitud de las discográficas o un sonido que no vendía en 1972, la inestabilidad de los líderes del grupo, son las causas más nombradas que posiblemente hicieran que en su momento no gozaran de todo el reconocimiento que ahora tienen, porque como pasa muy a menudo, fue posteriormente cuando lo obtuvieron, convirtiéndose en una banda de culto y en uno de los grupos esenciales para todo aquel que se adentra en la aventura del power pop.





En 1972, Big Star sacaron el primer disco de la banda, 1st record, uno de mis discos preferidos y que desde el primer momento me enganchó. Alex Chilton, que había estado en el grupo blue-eyed soul The Box Tops, que sacó el hit "The Letter", cambiaba de registro vocal totalmente, así como de estilo. 1st record es el disco, el nivel de sensibilidad que tiene es altísimo. Melodías y riffs simples, pero efectivos (como Feel o When my baby's beside me), baladas preciosas (Thirteen a estas alturas me sigue pareciendo de las canciones más bellas que he oido en mi vida). En su conjunto es perfecto, es una joya del pop. Desprende una magia que para mi es muy difícil de explicar. Tras el fracaso comercial del 1st Record, el atormentado Chris Bell dejó el grupo.


En 1974 salió a la luz Radio City. Es más rockero, más duro, que el 1st record, pero un peldaño por debajo de éste, con grandes momentos aun así: temas como la enérgica O my Soul, (que siempre me ha recordado a The Song Remains the Same de Led Zeppelin), You Get what you Deserve, o September Gurls, uno de los mejores temas de Big Star, que podría haber sido un éxito si les hubiera pillado en otra época. O I'm in love with a Girl, el mejor ejemplo de que menos es más. Creo que una producción mejor habría hecho que este disco tuviera más exito: hay temas a los que les falta algo, pero que parecen tener un potencial no explotado al completo. La ausencia de Chris Bell, cuyo talento se observa principalmente en su disco en solitario, I am the Cosmos. Un disco íntimo y trágico, en el que su capacidad creativa y sus demonios se hace visible sobre todo en cuatro o cinco temas que son brillantes. Definitivamente, la marcha de Chris Bell había hecho daño a la banda.



Big Star - Third/Sisters Lovers (1974)



A finales de 1974 ya sólo quedaban Alex Chilton y el batería, Jody Stephens. Sacaron el disco Third/Sister Lovers, que pone fin al legado de la banda. Si el 1st record y Radio City entran practicamente solos en nuestro sistema sensitivo, el Alex Chilton más anárquico y anti-comercial hace que al escuchar este disco por primera vez nos sintamos totalmente desubicados. No es sólo un cambio de orientación, porque Third sigue sonando a Big Star, se nota aun que son ellos. Kizza Me es una declaración de intenciones, con ese piano histriónico y caótico. La agresividad de Chilton, quizá hasta su frustración está patente. Y es que a Kizza Me le sigue Thank you Friends, una de las canciones más amigables, valga la redundancia, y facilonas de Big Star. Jesus Christ también sigue esta linea, uno de mis cortes preferidos del disco. Temas como estos revelan claramente la influencia de Big Star en grupos como The Shins o REM.
Y luego, están los temas absolutamente deprimentes, como Nature Boy, Dream Lover o muy en especial Holocaust. Kangaroo es otro tema caótico y hasta perturbador, me recuerda a Can't get you Out of my Mind de la ELO. La versión de Till the End of the Day marca bastante diferencia con el resto del disco, es el corte más rockero y duro, en contraste con la sosilla versión de Femme Fatale.
Es el trabajo más anti-convencional de Big Star, y probablemente ese era el efecto que el Alex Chilton más experimental (que volvería en su carrera en solitario) quería conseguir. El resultado final puede resultar incoherente para algunos, para otros puede resultar brillante. A mi me hicieron falta bastantes escuchas para desvincular mi idea inicial de lo que eran Big Star en sus primeros discos. Una vez hecho esto, me resultó más facil encontrarle al disco todos los matices y ver el genio de Big Star. Un final apoteósico para una carrera demasiado corta.

viernes, 4 de noviembre de 2011

If only God knew...

A veces pasa, que descubriendo a los grupos, indagando, te llevas sorpresas de lo más gratificantes. Me ha pasado varias veces: vas con un boceto mental de lo que te vas a esperar. Lees: "Love son un grupo importantísimo de rock psicodélico, o garage; ha influenciado a grupos como a los Doors" y dices "wow, tengo que escucharlo". Escuchas Seven and seven is, alucinas en colores porque te acabas de enamorar y necesitas más. Entonces, te haces con su disco más famoso, que es el Forever Changes y que no tiene nada que ver con aquello con aquella canción por la que quisiste saber más de ellos. Es más, que no tiene nada, pero nada que ver con nada de lo que hayas escuchado nunca. Es más o menos lo mismo que pasa cuando conoces a alguien especial. Al principio es alguien guay, sí, con quien puedes tomarte una cerveza un viernes por la noche y reirte de vez en cuando - no esperas nada más alla hasta que BOOM! Interconexión cósmica.


Pues sí, a veces pasa. El Forever Changes es el ejemplo paradigmático, pero el Pet Sounds de los Beach Boys no se queda atrás.




The Beach Boys - Pet Sounds (1966)



Después de años viviendo en Madrid, siempre que digo que vengo de Tenerife me dicen: "habrás tenido que comprar abrigos ¿no?", o algo por el estilo. Más o menos sentí algo parecido cuando escuché este disco por primera vez. Nunca en mi vida me habría imaginado un disco de los Beach Boys, a los que apenas conocía, tan melancólico, otoñal. No oscuro, porque no creo que lo sea. Pero desde luego, no tan alegre o jovial como lo que imaginaba que iba a encontrar después de escuchar el veraniego Surfin' USA. No sé, tenía la ingenua idea de que toda su discografía iba a ser de ese estilo. Pero en fin, en Tenerife también usamos abrigos.

A todas estas, tengo que decir que el Surf Rock no es lo mío. Hay algunas canciones que me gustan, pero me aburre enseguida. Por eso cogí el Pet Sounds con otra predisposición. Por otra parte, predisposición propiciada por la ignorancia, porque aunque el Surfin' USA y el Surfin' Safari no me digan mucho, el Today! me parece un discazo, y va algo más alla del Surf tradicional que me deja bastante fría.

Pues bien, este Pet Sounds, respuesta de un fascinado Brian Wilson hacia el Rubber Soul de los Beatles, acabó siendo en parte una gran influencia del posterior Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band. Así de grande.

El Pet Sounds es un disco capaz de todo. De la alegría, la inocencia y la esperanza de Wouldn't it be Nice a la acritud y el desencanto total que puede haber en un relación, como en Here Today. Here Today es un hachazo brutal a la concepción idealista en una pareja que está empezando y en la que todo es felicidad "Right now you think that she's perfection, this time is really an exception" al desengaño (y al engaño) "But I'm the guy she left before you found her". Increíble.

Si veis el proceso de creación de You Still Believe in Me (hay varios videos en youtube, por si os interesa), alucinaréis con la capacidad de dirigir y crear de Brian Wilson. Hay un clavicordio, varios clarinetes, saxofones... y hasta un timbre de bicicleta, que es el distintivo de este precioso y reflexivo tema.

Pero los Beach Boys no dejan así como así de lado el surf, That's Not Me es un tema más convencional en el que la parte instrumental se lleva todo el mérito, es más simple y pegadizo, como el tema más conocido del disco, Sloop John B. (¿Os acordábais de que salía en la banda sonora de Forrest Gump?), o I'm Waiting for The Day, quizá otro de los temas más alegres del disco, y de mis preferidos. Aqui hay de todo: clarinetes, órganos, violines y por supuesto, la reina: la flauta travesera. Hay pocos palos que no toque este Pet Sounds. Y no por ello deja de ser un disco compacto - no es nada irregular, es perfecto en su totalidad.
Por no hablar de los temas instrumentales, una muy Palm Beach-pamelas y mojitos-'69 Pet Sounds, y Let's Go for Awhile.

Y por supuesto, las baladas. La preciosa y a la vez triste (como la definió Elvis Costello) Don't Talk (put your head on my shoulder), y Caroline No, en la que de nuevo habla de los cambios en las relaciones, el desencanto, las consecuencias de crecer.

Las complejas armonías vocales son santo y seña de este disco, como se puede ver en uno de los mejores temas del disco: I Just Wasn't Made For These Times. No sólo es una maravilla musical sino líricamente, Brian Wilson contándonos lo que todos nosotros sabemos: que se adelantó bastantes años a su generación, y haciéndonos sentir a los más engreídos mortales identificados con él "I keep looking for a place to fit where I can speak my mind". Él lo sabía.

Ahora, para mi, y para Paul McCartney, la mejor canción del disco es God Only Knows. Todo lo grande que es este disco se puede resumir a grosso modo aqui: las composiciones orquestales, los arreglos, las letras profundas, las armonías vocales. Y por supuesto, no sólo se queda en algo técnico: es imposible escuchar esta canción y no emocionarse.

Mucho se ha hablado de este disco, se le ha elogiado, se ha desmontado pieza a pieza y analizado detalladamente sobre su influencia en la música posterior. Y a todas estas, me muero de ganas de escuchar el Smile (agotado aun, por lo que parece), el disco que acaban de sacar, pero que fue grabado justo después de este. El listón está muy alto.

jueves, 27 de octubre de 2011

Fire Walk with Me

Hace unas semanas vi la primera temporada de The Killing. De golpe, sin esperar a que saliera en la sexta ni en fox, porque me enganchó tanto el primer episodio que no quise esperar, asi que la vi por internet. A eso hay que sumarle el bombardeo publicitario




Que la serie fuera de aMC y el guiño a Twin Peaks, así como las innumerables comparaciones con ella, además de las buenas críticas, me convencieron.
Como dije, el primer capítulo me encantó. Me gustó mucho que estuviera ambientada en el lluvioso Seattle (las vistas y las panorámicas de la ciudad son una maravilla), y esa atmósfera oscura. Eso sí, desde el principio el único parecido que encontré con Twin Peaks fue el asesinato de una adolescente. Y algun giro de la historia parecido, si no idéntico, pero no substancial.

Y es que nunca he visto una serie tan especial como Twin Peaks. Y es casi una opinión generalizada entre la gente que la ha visto: padres como los míos que la vieron por Telecinco a principios de los noventa (sí, un hecho sorprendente para nuestra generación), o la gente que la revive ahora.
La primera temporada de Twin Peaks es increíble. Al principio sólo hay una chica muerta, como en The Killing, y un agente del FBI, Agente Dale Cooper (o Coopi para Albert Rosenfield) va a un pequeño pueblo en las montañas de alguna ciudad de Washington (Twin Peaks) a intentar resolver el caso. Después la investigación va avanzando mientras conocemos detalles de los personajes y las subtramas. Hasta ahi todo normal, típica serie, ¿no?

Casi todos los personajes principales de Twin Peaks son extraños, misteriosos y carismáticos. En ese pueblecito aparentemente tranquilo, acogedor, y perdido entre las montañas gemelas, todos tienen algo que esconder.

Laura Palmer (Sheryl Lee)

Empezando por la protagonista muerta. Laura Palmer (y su posterior caracterización de la prima Maddie). Laura tiene un rostro y una expresión que me resulta terrorífica, a pesar de la impresión de inocencia que se le quiere dar al principio, con el famoso portarretrato de su foto de graduación.
La caracterización de los personajes es espectacular. Y no ya sólo los más esotéricos, como la mujer del tronco o el hombre manco, sino los aparentemente más convencionales, como el guapísimo novio de Laura (Bobby) y su relación con su padre, el teniente Briggs, también fundamental en la investigación del asesinato; el traumatizado padre de Laura (Leland), la mística compañera de Laura del instituto (Audrey Horne), o el sensible y adorable Pete Martell, caracterizado por mi querido Peter Falk. Todo esto, en medio de los bosques, en un pueblo perdido en el tiempo que lidia con la extraña muerte de la estrella del instituto, y una estética retro 50's de lo más entrañable. Y el sello de la locura en el mundo onírico de Lynch, a medio camino entre lo normal y lo absurdo.



Albert Rosenfield (uno de mis personajes preferidos)


Dicho todo esto, yo no he pasado tanto miedo nunca como con Twin Peaks. Sólo recuerdo esta clase de tensión brutal, inaguantable, de tener que quitarla pero no poder hacerlo, con Funny Games. A medida que avanza la historia, el asesinato de Laura Palmer no es sólo el asesinato de una adolescente. ¡Pero cómo una serie firmada por David Lynch se iba a quedar en algo tan convencional! Se va destapando la vida oculta de Laura, los bosques encierran misterios, los búhos no son lo que parecen ser. Ni nadie. Y a partir de la segunda temporada los sucesos son cada vez más paranormales, la cosa se complica más, hay cada vez más interrogantes. Para mi, a partir de ese momento, la serie pierde bastante, pero aun así es imposible dejar de verla.

Y la música. Hace unos meses mi madre me llamó y me dijo que habían puesto la música de Twin Peaks en una clase de Pilates y que "imaginate lo que me relaja Twin Peaks!". Esto me recuerda a que hace poco, mientras comíamos en un restaurante de Segovia, también nos pusieron la música de cabecera. Claro, estás despellezando un cochinillo a ritmo de Twin Peaks, muy agradable. En fin. La música (realmente evocadora, como podéis imaginar) corre a cargo de Angelo Badalamenti, y es alucinante, pero es verdad: oirla en cualquier circunstancia inesperada es escalofriante.

Años después, Lynch dirigió Twin Peaks: Fire Walk with me, situada en un momento anterior al asesinato, en el que se investiga otro asesinato y conocemos la vida de Laura detalladamente, con una Donna Hayward cambiada no, cambiadísima (podrían haberse currado algo más la elección de la actriz), y se intentan despejar algunas dudas que quedaron al finalizar la serie. O al menos era la intención de Lynch, claro que Lynch e intentar despejar dudas no combinan bien. Pero bueno, se le perdona por su pequeño papel como el sordete jefe de Cooper en la serie, que sin duda era de los más divertidos




Creo que nunca volverá a haber una serie tan impactante como Twin Peaks. O puede que sí, pero de lo que estoy segura es de que nunca la volveremos a ver en telecinco.