jueves, 26 de agosto de 2010

The mighty arms of Atlas hold the heavens from the earth!

Desde que tengo uso de razón, he tenido varias costumbres respecto a mi música. La primera fue comprarme un cd cada mes, por desgracia he sustituido discos por revistas (y en mi defensa diré: $$$$ y el terrible esfuerzo que me supone elegir un sólo disco. Y bueno, al menos ahora sé más de zapatos y cuánto vale un bolso de Louis Vuitton). Otra manía extrañísima, y de toda la vida además, es escuchar la canción número 4 antes que cualquier otra - explicación: mi número preferido, que normalmente coincidía con la mejor canción del disco.
Y otra manía que me duró unos pocos años fue comprarme discos recopilatorios. Supongo que sería porque, al yo escuchar música que se había hecho mucho tiempo antes, de vez en cuando salían best of, recopilatorios, y bueno... para tener una idea de cómo sería el grupo a rasgos generales.
Y así me pasó con el disco de hoy. Led Zeppelin, Remasters. Oi a Led Zeppelin por primera vez indagando en los cassettes de mi padre, y había oido antes Stairway to Heaven porque era una de las canciones preferidas de mi madre. Entonces, yo que estaba empezando a interesarme por el Hard Rock, pedí este recopilatorio por mi cumpleaños, y esto lo recuerdo perfectamente: fue cuando cumpli 14 años, porque recuerdo que poco después fue carnavales y sobre todo... está documentado en mi diario.

Led Zeppelin - Remasters (1990)



Bien, este disco recopilatorio lo sacaron en 1990, es doble, siendo la primera parte la que tiene las canciones más conocidas (communication breakdown, dazed and confused, heartbreaker, etc...), y la segunda y más interesante la que tiene canciones conocidas, pero no tanto como las otras. El primer disco es blablabla, el segundo disco está hecho a la perfección. Se abre el disco con una de las mejores canciones suyas, The song remains the same, que nunca me cansaré de decirlo, es la madre de O my soul de Big Star (que también abre el disco Radio City). El primer minuto y medio de la canción es instrumental y rápido, a partir de entonces entra Plant y se ralentiza la canción un poco, para luego volver a aumentar la velocidad y en definitiva... crear una de las mejores canciones de hard rock de la historia. Luego viene The Rain Song, mucho más ñoña y melancólica, para abrir paso a D'yer mak'er, que nunca me ha gustado porque me imagino a hippies sucios cantándolas al lado de una hoguera, sólo porque es fácil la letra. Después viene No quarter, que nunca en mi vida habría dicho que es de ellos si no fuera porque la conozco. Luego viene Houses of the Holy, que es más de su estilo, y una de mis preferidas también. El riff es pegadizo y la letra también, me recuerda a los grupos de hard rock de finales de los 70 y a ACDC en su unica epoca buena (es decir, Bon Scott), lo cual no es de extrañar porque Led Zeppelin fue terriblemente influyente en todos ellos. Kashmir es pesada y extraña. Trampled under foot podría ser perfectamente de Steppenwolf, asi que me imagino que será de los últimos discos. Luego viene Nobody's fault but mine, que está guay para hacer como que tocas la batería con los lápices y la boca y poco más. Pero después de este bajón viene lo mejor... Achilles Last Stand. Esta canción es la primera del Presence, y es mi canción preferida de Led Zeppelin. El primer solo de esta canción es largo, pero perfecto para unir la primera parte con el intermedio y luego de nuevo volver a la primera parte. La estructura es magnífica. Los cambios de velocidad aportan una energía brutal. La guitarra (de las mejores que he escuchado nunca) y el bajo se complementan a la perfección. Estoy segura de que The Rime of the Ancient Mariner de Iron Maiden está super influenciada por este tema (perdonen algunos lectores por la referencia). No sé cómo describir esta canción pero es una obra maestra.
La décima canción es All my love, una balada preciosa, y el disco termina con In the evening, de los últimos discos de estudio, lo que tiene de especial es la distorsión de la guitarra, que es genial.

Y esto es todo... Basta que empiece la época de exámenes para que mi blog se vuelva más activo.

domingo, 22 de agosto de 2010

It's a midlife crisis

El Vogue de septiembre ya ha salido. Mala señal, ya que significa que ya llevo en Tenerife tres Vogues, y mucho me temo que la cuarta me la voy a tener que comprar sola y con mi dinero.

Nostalgia aparte, falta una semana para que vuelva a Madrid, asi que esta ultima semana va a ser una locura. Recojo mis cosas, me vuelvo a hacer la comida, mi madre me hace la lista de la compra, voy a la peluquería y vuelvo a guardar mis viejos discos. Asi como lo primero que hago al llegar a Tenerife es sacar mis discos, lo último que hago es guardarlos.
Hace unos meses, ordenandolos, me di cuenta de algo preocupante. Entre los discos que he coleccionado desde 1997 (el primero: de las Spice Girls) hasta 2008 (los discos desde entonces hasta ahora son otra historia y están a buen recaudo), he podido descubrir que mi obsesión por Mike Patton es enfermiza. Todo lo de faith no more; todo lo de Mr. Bungle, Fantômas, tomahawk, peeping tom, un directo de Naked City con Mike Patton, incluso un corto megacutre en el cual él hizo la banda sonora...



Todo empezó en 2004, después de mi epoca grunge, desde entonces me parecía el tio más interesante y enfermo del universo. Creo que me empecé a interesar cuando vi en la MTV el video de last cup of sorrow. Aun no lo sabía, pero era un tributo a una de mis actuales peliculas preferidas, Vertigo, y me encantó.
Pero el proyecto de Patton que más me enganchó fue sin duda Mr. Bungle. Me acuerdo de escuchar el Disco Volante alucinada, no me podía creer que esa música existiera. Todo molaba: la portada, el nombre de las canciones... Además me pilló en mi época más iconoclasta, y en una época en la que iba en contra de cualquier estereotipo que identificara a alguien de 17 años (sin darme cuenta de que yo misma estaba siguiendo un estereotipo alternativo), cualquier cosa que fuera en contra de lo establecido (violenza domestica), creara polémica (el video de Quote unquote), o fuera grotesco (la portada de mr. bungle) y sobre todo: violento, me volvía loca. Y Mr. Bungle reunía todo eso, aparte de tener a un tio buenisimo enfrente.
Mi mayor ambición entonces (y, siendo sincera, ahora un poco también) era ser diferente a la gente que me rodeaba, que la gente me viera por la calle y pensara: wow, esta chica es diferente a las demás. Curiosamente, luego me juntaba con otra gente que yo consideraba "diferente" (aunque no tanto como yo, claaaaro), y creabamos otro grupo de gente igual. Pero diferente a los demás, claro. Y seguir la música, la imagen, lo experimental, de Mike Patton y sus grupos, era como mi bandera.
No estoy diciendo que la unica razón por la que escuchara esta música fuera por ser diferente, obviamente disfrutaba escuchándola y sigo haciéndolo (ahora mismo tengo puesto el California de Mr. Bungle, si fuera sólo por eso me habría aburrido de todo hace mucho tiempo), sólo que, yo (yo ahora con 22 años y antes con 13) y la mayoría de la gente que escucha o ve o sigue algo que se aparta de lo común, nos creemos un poco más especiales por eso. Y esto era importante antes, el ser especial, ahora es sólo un complemento que cada vez importa menos y menos, conforme pasa el tiempo y la opinión de los demás nos va siendo cada vez más indiferente.

En fin, dentro de una semana volveré a cerrar el armario de mis discos, y hasta navidad, au revoir.