viernes, 10 de diciembre de 2010

Mary Mary, so contrary

Me falta mencionar algo sobre mi época de rock progresivo a muerte, y como siempre empiezo por el final, ¿cómo no iba a ser así en esta ocasión? El kraut rock, o la versión más experimental del rock progresivo, marcó el fin de una era y el comienzo de mi etapa más divertida y fructífera: el post punk.

No me acuerdo muy bien por qué empecé a escuchar una música tan experimental, porque normalmente solía rechazarla. Por entonces yo había pasado una época de rock progresivo muy, muy larga (ahora empiezo a recordar). Pasé por un breve periodo psicodélico y luego más metalero, pero después volví a escuchar rock progresivo, pero desde otro angulo.

La locura empezó con esto:



CAN - Tago Mago (1971)

Cuando conocí a Can estaba en 2º de bachillerato y no podía interesarme menos el colegio y la futura carrera que iba a estudiar. El salto del rock progresivo clásico a Can no fue dificil, no me acuerdo de como los descubrí (en algun punto entre Mike Patton y Marillion), pero me encantaron enseguida. Ese grupo alemán cuyo cantante era japonés. Sólo podía describirlos como extraños. ODIABA la batería al principio, después acabó gustándome ese rollo indiferente que me transmitía. Las canciones eran largas y a cual más raras, y digo que es rock progresivo porque he oido de toda la vida que lo son, claro que dentro de ese cajón de sastre...
Tuve que escucharlo unas mil millones de veces porque no le pillaba el truco pero no podía dejar de oirlo. Sonaban a lluvia, no sé por qué.
Ojalá pudiera decir algo más técnico del disco pero ya sabeis que estoy bastante limitada y sólo puedo hablar con mi fibra sensible.

He escuchado otros discos de Can, menos experimentales y más digeribles, quizá de ellos podría decir algo más, como el Monster Movie (1969), que sonaba algo más convencional y bastante psicodélico. De hecho, me atrevería a dejarle este disco a Alfonso ;) o el Soundtracks (1970) que por cierto, el Soundtracks tiene una de mis canciones preferidas, Tango Whiskyman. Ambos discos son impresionantes, tienen el sonido característico de Can y quizá habría sido más conveniente que empezara por el primer plato en vez de por el postre, pero después de todo lo que había leido tenía que escuchar el Tago Mago.

Es verdad que me duró poco esto, porque el resto de grupos que escuché eran o demasiado aburridos (faust, neu) o demasiado electrónicos (kraftwerk). Y por eso no tardé mucho en empezar a escuchar post punk, pero esa será otra historia!