martes, 23 de agosto de 2011

The Fountainhead

El Manantial (1949) King Vidor



El otro día aproveché para ver el Manantial con mi madre, que tenía muchas ganas de verla porque le gusta mucho Ayn Rand, que escribió el libro en el que se basa la pelicula.

Howard Roark (Gary Cooper) es un arquitecto que rompía con lo tradicional, situándose en contra de los arquetipos clásicos que imperaban entonces. La película se centra básicamente (y reiterativamente) en su personalidad, él, que parece ser la única persona honesta, al contrario que sus colegas arquitectos e incluso la prensa.

La primera vez que vi esta película, hace unos años, me encantó. Me hizo pensar, me pareció muy, muy crítica con la sociedad, era todo un alegato a favor del individualismo y un hachazo a la manipulación que la prensa ejerce sobre el pueblo. Sin embargo, debí haberme omnubilado por tantas ideas que encajaban tanto con mi forma de pensar, que dejé pasar los demás aspectos que hacen una película sea realmente buena.
Para mi, el problema principal es que el libro "The Fountainhead" tiene 752 páginas. Y no es que sea la primera adaptación de un libro extenso que se lleva al cine, para nada, de hecho el libro de El Resplandor tiene casi 500 páginas. El de Lo que el viento se llevó, mil y pico. Pero cuando hablamos de un libro tan complejo...
Lo que quiero decir es que cada frase que dice cada personaje es algo intelectual y filosófico. No hay ni un sólo diálogo creíble, por no hablar del histrionismo de Patricia Neal y su irritante nihilismo. Probablemente la intención de Rand era crear un personaje con una gran autonomía, independiente y con fuertes ideales, el complemento perfecto para Roark, y lo que vemos en la película es a una chica caprichosa, dramática y bastante maleducada.
Gary Cooper tampoco me convence. Ni a mi ni a nadie, ya era demasiado mayor para el personaje que hacía, y no transmite la pasión que requeriría un personaje tan fuerte como él, siendo la imagen de la integridad y de la honestidad frente a todo el mundo que quiere destruirle.

Ocurre lo mismo que con todos los demás personajes, demasiadas ideas en muy poco tiempo. Los antagonistas son aquellos arquitectos que siguen calcando los esquemas clásicos para mantener contento al público y a la sociedad, y sobre todo, el crítico de arquitectura del periódico. Son conscientes de que Roark es brillante, pero su única motivación es sobre todo, acabar con el espíritu individualista de Roark, que se aparta de lo tradicional, "lo bueno", que es trabajar para la colectividad y no para sí mismo (Ayn Rand era una ferviente enemiga del comunismo). Los diálogos son poco convincentes, además de demagogos, es tan exagerada la oposición a la postura de Roark (que inunda una y otra vez la película) que simplemente parecen ridículos estos personajes.

Sé que soy muy crítica con la película, pero me parece sorprendente que en un momento de mi vida me haya quedado fascinada solamente por las ideas de la película, que son innegablemente radicales, y que años después, con un poco más de perspectiva y aun estando de acuerdo con muchas de esas ideas, me parezca una película fallida que ha resistido muy mal el paso del tiempo (parece increíble que hable de una película del director de "El mundo marcha"). Que en su momento consiguiera convencerme a base de un bombardeo de buenas ideas y saber escribir, pero nada más.

6 comentarios:

El Bueno de Cuttlas dijo...

Pues sí que has cambiado de opinión... :-) Yo la película no la he visto, pero Gary Cooper me gusta mucho. No sé que tal estará en el papel de arquitecto moderno, su ecosistema natural suele ser más bien algún lugar del Lejano Oeste vestido con sombrero, botas y rifle. A veces ocurre que películas que se han disfrutado en un determinado momento no vuelven a gustar en un segundo visionado, cosas del ser humano, supongo.

Un saludo Anna.

anna van anna dijo...

Jajaja si, es cierto, la verdad es que nota que está lejos de su habitat. Sí, no es la primera vez que me pasa (lo de cambiar de opinión). Además que un segundo visionado nos da la oportunidad de reparar en cosas que en un primer momento pudimos habernos saltado (para bien o para mal).

Un saludo!

David C. dijo...

Igual ha pasado conmigo. Es una buena película pero quizá cambiando algunas cosas hubiera sido mejor.

Discrepo: Las actuaciones si están buenas a mi parecer.
Coincido: Algunos parlamentos, como el del juicio, como que suenan exagerados.

Saludos

anna van anna dijo...

Gracias por comentar, David. Qué buena foto la de Jean Pierre Leaud, siempre tan entrañable.

Quizá exagerara un poco con lo de las actuaciones. De todas formas es algo subjetivo. No veo cómodo a Gary Cooper, no sé, no y quizá es algo personal mi animadversión a Patricia Neal - el director del periódico por otra parte si me gustó un poco más.

Un saludo.

Al dijo...

Que buena crítica Anita!

Como no la he visto no puedo aportar nada, solo decirte que a mi también me pasa lo de cambiar de opinión y está bien. No digo que se deban tener unos gustos cambiantes, y que no se pueda tener la misma opinión sobre ciertas cosas con el paso de los años; pero la verdad es que me parece muy sano evolucionar y criticar sin miedo lo que te gustaba en el pasado.

Sigue así, un beso muy fuerte!

anna van anna dijo...

Puff Al, me ha pasado tantas veces... ya sabes, soy demasiado cambiante y en todos los aspectos de mi vida. Un beso muy fuerte. Y gracias!